jueves, 20 de noviembre de 2025

La misma luna

 

 Observamos la luna desde diferentes bosques, desde diferentes ojos, misma melancolía de lo que pudo ser y no fue, de la misma entrega en diversos planos, de un reflejo oscuro, caótico y a la vez centrado, fluyendo entre melodías, uniéndonos en lo místico, lo dual, lo que no se logra comprender fácilmente.

 No es superfluo el sentimiento que de la intriga crece, desde el conocimiento, desde el ser más ignoto y profundo, sí, es profundo en su mimetismo y almagemelización inefable, recíproca hasta en su desemejanza.

 No es simple, no es algo que se contemple a primera vista, es dolor convertido en beldad, fascinación por lo que nadie se atreve a ahondar, emociones que se plasman en letras y música,


canalizando la expresión que no todo el mundo puede entender...

 Son cisnes, cuervos y blancura en una noche de encanto entre hojas marchitas como la conmiseración que nos adentra en ese mundo prohibido de imaginación y arte, es el conocimiento diletante el que invita a la entrega del yo en el más recóndito pensamiento. 

  Es lo vetado que subyace en nuestras mentes tan iguales y tan opuestas... Las ruinas en el orden de lo controlado e incontrolable...


"Elva Raven"

viernes, 14 de noviembre de 2025

Rendición

 Rendición ante un sentimiento intenso y vivo,

ojos de cielo, ángel amado por mí,
besos entre las sombras de nuestros cuerpos
que se desean hasta morir.

 Pasión, en brazos fuertes y contundentes,
en manos de hombre tocando la guitarra de mi cuerpo
hasta enloquecer en nuestra melodiosa consumación.

 Miradas que se bañan en su propia claridad,
pieles que se buscan para hallar algo más,
pechos unidos, sincronizando los latidos
de una ilusión reminiscente y candente.

 Mis manos en su barba oscura,
sus labios en los míos, fundiéndose
en desvelos de carmín y sudor;
almas unidas por una conexión inefable.

 Es su torso grande el que me arropa,
es su voz la que embriaga todo mi ser;
es mi infierno un deseo
que sólo con él quiere arder.

 Rendición, ante una mezcla de emociones,
cabello rizado entrelazándose en mis dedos,
bendecida en un bosque de certeza
frente a la criatura que se ha apoderado
de mi corazón y de mi cabeza.


"Elva Raven" 



martes, 11 de noviembre de 2025

Tal vez...


 Tal vez encuentre el sonido de mi ser en la penumbra incierta que yace en esta ladera de pensamientos.


 Es cálida la brisa que acaricia mi piel; luna en silencio que baña todo mi querer, mientras la observo sin saber qué hacer.


 Tal vez pierda el rumbo entre danzas nocturnas de hojas que se escapan de su matriz.

 Quizá el mío sea no saber adónde ir.

 Es pálido el rostro que se refleja en un río de emociones;

musgo en un mirar de extrañeza,
pálidas las manos que tocan el yo en el yo, sin saber quién es.

 Arrodillada, mirando fijamente el espejo de agua,
puedo contemplar cómo mi cuerpo se apaga,
cómo la luminiscencia de mi alma se embriaga
en la entrega a la naturaleza de un bosque que me hechiza;
mi interior conociéndose.

 Tal vez encuentre respuesta en el ruido de las preguntas no hechas,

las que se imponen en el desvelo.

 Difícil criatura, desemejanza que pocos pueden leer,

aun estando sellada en letras de sentir,

cuya intensidad emana vida, existir.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Él #2

 Sabía que era un sueño, por eso accedí. Él me hablaba con dulzura, con una voz profunda y oscura, a la vez suave y calmada. Me llevó entre esquelas de tiempo y relojes a un bosque donde las palabras ya dichas resonaban en su eco. Me dio a escoger una palabra; escogí paz. Entonces me tomó por la cintura, me pidió que cerrara los ojos, y al abrirlos contemplé un río en calma, un paisaje hermoso en primavera: pájaros cantando y revoloteando. Podía tocarlo todo: las flores silvestres, la tierra, los árboles…

 De repente, en el río apareció una nueva palabra. Luego otra. Y otra más. Estaban escritas de un modo inefable sobre el agua. Él, al ver mi asombro, me ofreció de nuevo elegir una. Elegí felicidad.

 Así fue como, al cerrar los ojos y volver a abrirlos, me encontré en un jardín distinto, esta vez nevado, en invierno. Parecía celestial. La tranquilidad del caer de los copos, tan delicados en su esencia… La brisa fría del silencio, entre la soledad devuelta en solitud. Era un frío elegante, sereno.

 En la nieve se escribieron de nuevo palabras. Entonces le dije que escogía la palabra vida. Ya había comprendido la dinámica. Fue en ese momento cuando me miró, y su rostro se reveló. Sus ojos eran dorados, con un brillo tan limpio que resultaba casi imposible de mirar, pero yo lo miraba, intentando contemplar el alma que no hallaba.

 Sus manos tomaron las mías. Ya no eran manos humanas: las uñas, largas, casi convertidas en garras; las venas, moradas, bajo una piel emborronada por una especie de suciedad que no era sucia. Su cabello era largo, negro azabache; su barba, tupida y pulida.

 Yo temblaba, entre sollozos de miedo, realidad y desvelo. Tenía frente a mí a una bestia. De su espalda brotaron dos alas inmensas. Supe al instante quién era.


—No puedo llevarte —dijo con pena—. Me has mostrado tu alma con cada palabra: sus paisajes y tu anhelo, la melancolía que nace de ti, excelsa, pura y latente. Eres hermosa en la luz inmaculada que guarda tu corazón, reflejada en la delicada palidez de tu piel, como un jardín secreto cubierto de cristal helado. 

 

 Su expresión era de incertidumbre; sentía realmente cada palabra. Prosiguió:


—Fui enviado por el odio para encontrarte y arrebatarte todo lo bueno que tuvieras… pero no pensé que iba a hallar tanta inocencia y nobleza juntas.


Y así fue como me enviaron al diablo… y se quedó conmigo, enamorado.


Elva R. Texto extraído del libro "fluir de conciencia" ©️ 2025.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Él

 Tocaron a mi puerta. Era tarde, aunque yo estaba despierta. Pregunté quién era, pero no obtuve respuesta. Decidí no abrirla. Sin embargo, de nuevo los golpes resonaron en ella; eran firmes. Mi decisión volvió a ser no abrir, y entonces se hizo un silencio; cuatro o cinco segundos… Esta vez, tres golpes, vehementes, rígidos, decisivos. El corazón se me aceleró, entre la intriga y el temor.

 Pregunté quién era; no obtuve respuesta, sólo tres golpes, aún más fuertes y penetrantes, secos y distantes en su profundidad. Con temeridad, quité el pestillo, y la puerta se abrió sola. Ahí estaba, frente a mí; una figura alta, esculpida en músculo y rigor, un hombre grande enfundado en una túnica negra, cuyo cabello caía brillante y cuyos ojos resplandecían.


 Estaba parado, observándome, silente, con respiración estrepitosa. En su mano izquierda sostenía un bastón, apoyándose con elegancia; en la otra, un gesto de invitación a ir con él. Era inquietante; el miedo se había transformado en curiosidad, nada más. No sabía quién era, pero estaba claro que era tan oscuro como el deseo de seguirlo. Presa de aquel hechizo, sintiendo que no podía pensar por mí misma, accedí y agarré su mano. Era caliente, y me estremecí al tocarla; seguía sin poder ser libre, sólo movida por el deseo de saber adónde me llevaría aquel ser…

 Él cerró suavemente su mano, sin lastimar la mía. Sé que no debería, que no debería; era peligroso, peligroso.


 Seguía sin poder ver su rostro, aunque su voz era una mezcla de dulzura ardiente y maldad latente; me envolvía sin que me diera cuenta. Su risa sonaba joven, aunque intuía que era de mediana edad. Lo que yo no sabía era que estaba sumido en la longevidad…


 "Texto extraído del libro; fluir de conciencia, ©️ 2025" Elva R.

El gato

 Negro brillante encarnado en su destino solitario y sofisticado. Silente, con unos ojos alargados, felinos, de un verde intenso, brujo. En ...