Esa fue la última conversación, tras un episodio extenuante; desvalorización, insultos, inversión de culpa e información utilizada para generar un cambio de foco. Rona había vivido una última vez de intentos de manipulación, ya no más. Es por eso, que decidió no responder a los mensajes de Víctor, sin dramas, sin reclamos, sin reproches, ya se había marchado, y lo más importante; sin saberlo Víctor, que seguía escribiendo, intentando restaurar lo que había hecho.
Una disculpa justificada, con un realce de características previas para restaurar lo sucedido, sin perder centralidad; eso había llevado a cabo él. Rona respondió dando las gracias por la disculpa, pero ya estaba fuera de ese ciclo, sólo faltaba encontrar la ocasión para marcharse definitivamente, y la encontró, a los tres días de haber sucedido el conflicto, pudo irse sin decir adiós, porque conocía aquello, porque sabía que no era amada, sino, utilizada para regular un ego, una autoestima vulnerable, que cada vez tenía más hambre.
Estuvieron tres días más hablando; primero vino el seudo cierre del vínculo. Al ver que Rona volvía a no responder tras la disculpa.
Al segundo día, hubo un diálogo normal, y al tercero, comenzó la triangulación para generarle celos e incertidumbre, así que, Rona, se despidió deseando buen viaje y no volvió a escribir. Él también se despidió, pero Rona no entró a ver sus mensajes tras cinco días, Víctor tampoco volvió a escribir.
Y así pasaron los días; ella cuidando su mente, ocupada, haciendo ejercicio y recuperando el sueño que las recurrentes borracheras de Víctor les había quitado. Su cuerpo curvilíneo y voluptuoso, se encontraba cansado, sus ojos grisáceos empezaban a mostrar signos de agotamiento, y era momento de recobrarse y reencontrarse. Ella no sustituyó, se valoró y se respetó. No se vengó, no difamó, no se fue con dolor, sino, con liberación, aunque ese hilo invisible seguía tirando de vez en cuando.
Víctor ya estaba hablando paralelamente con otra mujer; una mujer muy diferente a Rona, una mujer accesible, fácil, en el sentido de adquisición, un suministro puente de regulación instrumental, podría triangular con ella y generar celos a Rona, pero, él sabía que Rona era estratégica, sabía que era psicóloga y que justamente trataba estos temas, así que tendría que ir con cuidado, hilando una narrativa que suscitase el impacto deseado; su ego estaba activado y necesitaba mostrar que era válido, que era deseado y admirado, pero, sin hacerlo demasiado evidente, sin darse cuenta de que, justamente eso, iba a romper todo definitivamente. Tejió una tela de araña, con una triangulación simbólica bidireccional; publicaciones para ambas, Tavi, que así se llamaba la otra mujer instrumental, recibiría el mensaje de captación, y Rona, el de incertidumbre y arrepentimiento.
"Elva R." ©️ 2026


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