miércoles, 25 de febrero de 2026

Luna


 

 Plateada en su universo estrellado, plena como el manto que la sostenía, aparecía de diversas maneras en aquella oscuridad tardía, vibrante, penetrante, oscilante.

 Danzaba en su silencio, mientras escuchaba los sonidos de la noche; los búhos, los grillos, los murciélagos que intentaban llegar hasta ella sin conseguirlo. Era soñada por muchos, mística en su esencia y adorada por las almas solitarias y profundas.

 A veces el deseo era participe de su luz, arropando la clandestinidad de los amantes que buscaban su brillo en sus calenturas, era testigo de cuerpos entrelazados, de amores, de pecados, tan sólo observando en su eje, ambientando las angustias, el terror o las ilusiones.

 Vestida de frío, permanecía esplendorosa, elegante y voluminosa.

 Para los lobos era el desahogo en aullidos, para los locos, el chispazo de lo intenso, para las criaturas era su misterio, el símbolo de lo esotérico y el aquelarre del embrujo eterno.

  La presencia sin necesidad, enamorada de la luz que se permitía regalar, sin embargo, en su soledad, era consciente de que no podría llegar al día para encontrarse con esa estrella candorosa y peligrosa que se hallaba cerca de la tierra. Ella se conformaba cuando los tres se alineaban en una sinérgica contemplación, donde se amaban en el trascender del tiempo, sin temor.


"Elva R" ©️ 2026

martes, 24 de febrero de 2026

Elva

 Entro despacio para no importunar de un modo abrupto, pues tomaré un poco de tu tiempo, ese tan valioso, sí, me tomaré esa licencia.


 Céntrate en mi imagen, una mujer voluptuosa, curvilínea, un reloj de arena vestido con una falda entubada y una camisa apretada, escotada. Cabello suelto y ondulado, deteniéndose antes de llegar al trasero, de un color casi negro, un flequillo enmarcando unos ojos alargados, casi felinos en su forma almendrada, profundos en su color verde grisáceo con un anillo alrededor de las pupilas de color ámbar, adornados de unas cejas arqueadas y marcadas, iluminados por una piel de porcelana, unos labios pequeños y carnosos, con un arco de cupido muy bien dibujado, una nariz recta y encuadrada en una cara ovalada terminando en corazón. Esta es Elva, esta soy yo;



una mujer encarnada en un papel de femme fatale misteriosa que camina en tacones, no obstante, puedo sorprenderte, porque puedo entrar en tu mente y leerte, tengo esa capacidad, si yo me observo desde fuera, puedo hacerlo contigo.


 No trato de ser un contenido anodino y lineal, simple y sin sustancia, mi cometido no es agradarte, es hacerte bajar de la cotidianidad, de un modo anacrónico y elegante, sin ataduras de las corrientes actuales. Te hallas en un nicho, porque no pretendo ser para todos, no pretendo agradar, simplemente hacer sentir, hacer pensar.


 En mi joven madurez he recorrido casi tres decadas de escritura, de amplia lectura y absorbencia de la misma; desde el decadentismo, el gótico, el romanticismo tardío, existencialismo, simbolismo psicología y filosofía, entre otros...


 Con 12 años me introduje en el mundo de las letras en modo catártico, descubriendo, un fluir de conciencia y desarrollando un análisis implícito de mí hacia el exterior. Yo no te voy a hablar lineal, mi mente de persona altamente sensible escucha profundo, ve de lejos y siente intensamente. La sinestesia es mi arma, lo abstracto mi dominio, tu inteligencia y paciencia tu poder; siempre hay un mensaje, tan sólo hay que saber ver...


 He vivido en el abismo del trauma, he estudiado la mente y desenredado la maraña. La hiperlucidez es mi castigo, yo contemplo, disecciono, comprendo y escribo.


 Me gusta la belleza que no todo el mundo aprecia, lo estético de la elegancia, la cultura y el arte, por eso no soy de consumo rápido, soy densidad, complejidad, porque lo que explora no es fácil. Quiero dejarte frases como anclajes y que puedas sentir la atmósfera, oler, saborear, tocar... Quiero que me entregues tu mente por unos minutos.


* Soy consciente de la falta de atención actual y de lo instantáneo, por eso mis textos son cortos, por eso van señalizados por capítulos, para que puedas seguir leyendo si te apetece, mientras tanto te construyo un mundo paralelo y diverso en su coherencia.


  Mírame a los ojos que te he descrito, permítete ser, ser comprendido por una desconocida que ha participado en diversos certamenes bajo seudónimos. Este es tu espacio, no te pido que me compartas, simplemente que me conozcas, que te conozcas. Porque hoy en día todos escriben, pero pocos transmiten, muchos leen, pero pocos entienden.


 Seamos orgullosos, si estás aquí, es por algo.


 Bienvenido, me despido,

 cerraré lentamente.


"Elva R" ©️ 2026



lunes, 23 de febrero de 2026

Carmín

 

 Me encontraba en ese pasillo, en una oscuridad tenue, ya que había un resquicio de luz que salía de la ventana del cuarto de baño. Era la luna contemplando mis deseos, los de no querer formar parte de este mundo.

 Había una caja de pastillas en mi mano, unos somníferos que me harían dormir eternamente. 

 La bañera estaba preparada, emanaba un olor calido a hierbas, quería que mi relajación fuera profunda, tanto, que la sangre se impregnara de ellas, y en esa dulzura yacer deliberadamente, fría en un baño sin lágrimas, elegantemente melancólica.

 Me miré al espejo; la serenidad de mis ojos en su reflejo, la trampa de la vida que no es vida en un escenario de terciopelo, tan suave, tan frágil, tan aparente...

 Mis labios en carmín rojo besaron el cristal, era un adiós a mí misma, ya no habría despertar.

 El final era tan desconcertante... El reloj parecía temer detenerse en esta alegoría decadente del ser que no quiere seguir siendo.

 Sufrimiento, corría por las venas el desespero que crecía cada vez más, había que cortar.

 Me introducí en la bañera, con una canción de fondo, tan sensual como la espera de mi inframundo.

 Ya dentro, tomé una pastilla, y empecé a mirar el agua y mis muñecas sumergidas, no, no había salida.

 El pecho... Caliente, sofocado, agobiado. La inseguridad, angustia, anhelo y deseo entremezclado, es la parca de mi alma que me atrapaba, pero no podía, no podía, y volví a tomar otra dosis de sueño.

 Mi mente empezó a bailar, es el néctar de la intriga, del paso a dar.

 Agarré mi muñeca izquierda, mientras mis pupilas se agrandaban en ceguera, y pude atisbar a lo lejos, en ese hueco de luminiscencia, como alguien me acompañaba. En soledad esa presencia me juzgaba.

 Era su cara delicada, ataviada en palidez nocturna, sus cuencas tétricas y sombrías, de dónde sale tierra, la que agarraba con sus manos huesudas, y su boca... Su boca cosida, intentando abrirse en un esbozo sin salida.

 El horror se apoderaba de mis entrañas, no había escapatoria, lo que iba a ser una lipemanía agónica y liberadora, se había transformado en una pesadilla delirante, 

 ¡Vivir! ¡Quiero vivir! 


 Eso grité mientras me vi a mi misma allí...

 

 

"Elva R." ©️ 2026

sábado, 21 de febrero de 2026

Mundo sumergido

 

  Las mentes ya no reaccionan a los hechos, miradas perdidas en un abismo de pensamientos, los que no pueden tener.

  Y los seres como yo se hallan escondidos en su lucidez solitaria, contemplando como el mundo se cae por el precipicio de la cobardia y manipulación.

 Todos caminando hacia el matadero sabiendo que es su final, los ojos abiertos y el alma cerrada, drogada de estímulos dañinos que no los dejan pensar.

 No es el camino correcto, no es el camino acertado, es una trampa, estáis atrapados.

 Y los seres como yo, ahogan sus lágrimas en una profunda y elegante melancolía; impotencia cruda que atraganta el corazón, empujados contracorriente, resistiendo de forma vehemente, defendiendo la razón.

 Silencio, no puedes sentir, no puedes tener criterio, húndete en tu lamento ignoto, tan sólo eres un número en este frenopático llamado vida, no tienes salida.

 Y los seres como yo, ven, se aíslan


y se encuentran.

 Cerebros sumergidos en pantallas, atolondrados en una superficialidad enferma, dopamina corre por las venas, exhausta en su inhumanidad.

 Lana que abriga al sistema, teniendo el caos.

 Y los seres como yo, aullamos en el conticinio desconcertado que nos escucha y nos une en nuestro lamento humano.

 

 

"Elva R." ©️ 2026



 Es el silencio de un todo que decir, nada simple.

 Es la condena de la incomprensión. Te invito a mi mundo, oscuro entre canciones de dolor.

 Agarra mi mano, no te haré daño, tan sólo deja que te muestre mis ojos opacos. Los arañazos marchitos de mis espinas en abrazos.

  Tiemblas de incertidumbre, es algo desconocido para ti, sin embargo, este es mi yo abriéndose en cada cicatriz.

 Es el llanto amargo que arde mojando mi pecho de su calor, humano y desgarrador.

  Contempla como mi alma brilla en esta lobreguez penetrante. Aquí hay vida, en una muerte que me pers


igue sin salida, pero soy inalcanzable.

 Son mis garras las que afilan mi fuerza, el grito callado que me atrapa en la madrugada, intenso, sordo, perdido.

 Me visto con un vestido de suspiros, etéreos y suaves en mi blancura, pétalos de emociones, sensible y leal dibujando percepciones.

 Agarra la frialdad que se desvanece entre tus dedos e inhala el humo de mis recuerdos.

 

 

 "Elva R" ©️ 2026


lunes, 16 de febrero de 2026

Bala de plata


 

Temerosa fui a cerrar el gran ventanal que daba luz a mi recamara. Era grande y redondeado, elegante en su forma, como la estancia donde yo descansaba. 

 Era de noche y el viento rugía con tal vehemencia que movía todo.

 Lo cerré con fuerza y mis ojos atisbaron a lo lejos algo moverse rápidamente, quizá fuera el aire, o mi imaginación. Yo volví a la cama, estaba exhausta. 

 La luna vestida de plata me contemplaba entre las nubes que corrían silentes en aquel espacio adornado de estrellas ancestrales, sin embargo... Algo de nuevo me hizo sobresaltar, y el corazón se subió a mi garganta sin dejarme apenas respirar. ¡Había visto a una bestia de incalculables dimensiones con mis propios ojos! Peluda, con mirada vibrante empañada en una rojez tremula... Estudiando mis proporciones, seguramente para comerme. Grité, en medio del nerviosismo grité, y aquella imagen feral, se disipó, pero estaba ahí, esperándome...

 Mi tío abrió la puerta del cuarto rápidamente, con un candelabro en su mano derecha y un sirviente detrás, intentaban no mirarme por respeto; una mujer joven, voluptuosa ataviada en un camisón largo de un rosa pálido y trasparentoso, en su lecho en el conticinio... 

 — Ari, ¿qué sucede? ¿Por qué gritas?—. 

— ¡Lo he visto tío, está ahí fuera!— decía temblorosa—. — ¿Qué hay fuera cariño?— El hombre incrédulo no sabía qué sucedía.  

— ¡El monstruo de los ojos rojos peludo! —. Decía gritando entrecortada, con respiración jadeante. — Ettore, ve a la despensa y trae agua de azahar, necesita tranquilizarse, llama al guardia y al jardinero, hay que inspeccionar la zona con cautela, avisa a Mary para darle un baño relajante a Ari. 


viernes, 13 de febrero de 2026

La roca y el viento

 

Estaba situada en lo alto de una colina, donde había un abismo entre la realidad y la fantasía; era su fortaleza la resistencia inamovible de su no sentir, sin embargo, albergaba una sensación de que se estaba perdiendo en su propia estructura. 

 Era una piedra grande, de color grisáceo y pesada, muy pesada; y allí estaba, contemplando cómo los pájaros volaban o se posaban sobre ella, sin reaccionar, tan sólo era una roca solitaria, alejada del resto del mundo.

 En su interior yacía la añoranza de lo que sería ser apreciada, no solamente utilizada de descanso o alivio para cualquier ave cansada; ella estaba viva, y la trataban como si estuviera fenecida.

 Su carácter era reservado, la protección, su silencio, sin embargo, deseaba gritar que existía, pero no se atrevía.

 En un día nublado, una ráfaga de viento se dio cuenta de su existencia; era una roca brillante, vibrante en su conformación, los pájaros la respetaban e intentaban acercarse, hasta se posaban, y se miraban en aquel brillo. Era dureza en beldad.

 El viento quería poseerla, que fuera suya en su naturaleza, y así fue como se acercó a ella intentando moverla, pero era imposible, se notaba un anclaje férreo en la tierra, sería difícil sacarla de ahí sin hacerle daño, y eso era lo que no quería, dañarla.

 Él sabía que tenía un poder elevado y que si quería podría conseguir que saliera de allí, pero, ¿cómo hacerlo sin zaherir a los demás  que formaban parte de aquel maravilloso paisaje? 

 Pasaron los días y el aire, cada vez estaba más enamorado de la roca, la ilusión de lo que podría ser y no era, de dos elementos tan diferentes... No obstante, el deseo de poder sentirse cerca de ella y de verla en un lugar mejor, no cesó, y así fue cómo con todas sus fuerzas sopló y sopló. La roca, comenzó a desprenderse intentando aferrarse al suelo, temerosa por romperse. El viento con confianza elevó su estado enérgico y por fin pudo arrancarla por completo, moviéndola ligeramente, cuidándola desde su voluntad, la estaba salvando de la soledad. 

 La gran piedra estaba con miedo observando un mundo que no había visto antes: árboles en flor, el verdor de los prados, animales pastando y casas. Fue la primera vez que se sintió eufórica, más viva que nunca. 

 Se tranquilizó y comprendió todo; el aire la estaba llevando a otro lugar, donde realmente debería pertenecer.

 En efecto; suavemente el viento la fue recolocando a la salida de un bosque donde los árboles eran enormes, el sol no podría dañar su belleza ni opacar su brillo, la sombra podría cuidarla, y el río, los pájaros y animales acompañarla. El viento por allí a menudo pasaba, así que podría admirarla y acariciarla, porque realmente la amaba.


Y así fue como la roca y el viento se compenetraron; fortaleza y dualidad, tierra y aire, en su afinidad.



"Elva R." ©️ 2026


Luna

   Plateada en su universo estrellado, plena como el manto que la sostenía, aparecía de diversas maneras en aquella oscuridad tardía, vibran...