Una hermosa oveja se había entretenido comiendo hierba y había perdido de vista al rebaño, no sabía cómo volver y no paraba de buscar de un lado a otro un camino cual escoger.
Estaba ansiosa, el corazón le latía con vehemencia, se escapaba se su caja torácica, no podía dominarlo, la angustia era escalofrío entremezclado, frío y caliente, algo inefable.
La tarde yacía sobre ella en sus últimas horas y esto le hacía tener aún más temor.
Corría, volvía, corría, volvía, iba, regresaba, daba vueltas sobre sí misma desesperada.
A lo lejos asomaba un lobo negro enorme de colmillos afilados y ojos brillantes, eran rojos, aunque sus pupilas se encontraban tan dilatadas que no se veían apenas.
Se acercaba lentamente de un modo casi elegante a la oveja, que pétrea había quedado del pánico al darse cuenta de su presencia.
El perro afilado se paró frente a ella dándole a entender que no le iba a hacer daño y dándose la vuelta le hizo un gesto para que lo siguiera, sin embargo, la oveja no podía moverse, era presa del pavor porque sabía que iba a ser comida.
Sus ojos llorosos lo decían todo, eran sus últimos instantes antes de ser devorada.
El lobo se volvió a detener y a mirarla, incrédulo, comenzó a rodearla olisqueando, ese olor le era conocido, conocía a su rebaño.
Al instante apareció el pastor ya entrada la incipiente noche, llevaba una linterna e iba hacia ella corriendo y gritando su nombre.
— ¡Faby! ¡Faby! —.
Así se llamaba ella.
Despavorida dio un brinco y salió corriendo de allí, se había salvado, no sería comida por aquel animal, que quedó sorprendido por tan sólo quería ayudarla.
Días más tarde, el colmilludo se hallaba sentado frente a la casa del amo de Faby, pero la oveja no estaba. Sí, se había salvado del lobo, pero no del pastor.
"Elva R." Copyright ©️ 2026

Siempre espero una historia de horror basandome en la miniatura, pero resulta que es un fábula incluso apta para niños, claro que la moraleja principal puede interpretarse como que los enemigos estan en cualquier dirección que tomemos, seguro siempre y cuando sigas siendo la presa. Haz hecho una historia perfecta para una animación
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