Las mentes ya no reaccionan a los hechos, miradas perdidas en un abismo de pensamientos, los que no pueden tener.
Y los seres como yo se hallan escondidos en su lucidez solitaria, contemplando como el mundo se cae por el precipicio de la cobardia y manipulación.
Todos caminando hacia el matadero sabiendo que es su final, los ojos abiertos y el alma cerrada, drogada de estímulos dañinos que no los dejan pensar.
No es el camino correcto, no es el camino acertado, es una trampa, estáis atrapados.
Y los seres como yo, ahogan sus lágrimas en una profunda y elegante melancolía; impotencia cruda que atraganta el corazón, empujados contracorriente, resistiendo de forma vehemente, defendiendo la razón.
Silencio, no puedes sentir, no puedes tener criterio, húndete en tu lamento ignoto, tan sólo eres un número en este frenopático llamado vida, no tienes salida.
Y los seres como yo, ven, se aíslan
y se encuentran.
Cerebros sumergidos en pantallas, atolondrados en una superficialidad enferma, dopamina corre por las venas, exhausta en su inhumanidad.
Lana que abriga al sistema, teniendo el caos.
Y los seres como yo, aullamos en el conticinio desconcertado que nos escucha y nos une en nuestro lamento humano.
"Elva R." ©️ 2026

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