jueves, 15 de enero de 2026

Sueño

 

Se levantó de la cama sudoroso, sumido en una ambivalencia que no sabía explicar; era invierno, y sin embargo su cuerpo le ardia interiormente, no dejándole respirar... Inspiró profundo, sentado en el borde de la cama, había sido una pesadilla. Mientras apoyaba los codos sobre los muslos, sus manos tapaban su rostro en búsqueda de regulación. Su cabello largo creando ondas, caía rozando su torso desnudo, que se movía en desesperación por el estímulo tan desagradable que había vivido, y, de eso se trataba; había sido tan real que no podía discernir, se encontraba en una dicotomía de pensamiento.

 Se puso de pie y se dirigió al cuarto de baño, necesitaba sentir el frescor del agua en su rostro, recobrarse. Atravesó el pasillo y frente a él, se hallaba un espejo grande que contemplaba su reflejo; eso lo inquietó, porque sentía que no estaba solo en aquel lugar y momento, así que, cerró los ojos fuertemente y al abrirlos, volvía a encontrarse ahí, pero más cerca del espejo. Adam, que así se llamaba, no se había movido... La acucia recorrió su cuerpo en un escalofrío turbio, sí, turbio, porque era tan desagradable que no podía describirlo. Intentó no mirarse, abrió el grifo, mojó su rostro con las manos y lo volvió a cerrar, respirando hondo; sin embargo, una nueva angustia se apoderaba de su ser; cuando iba a agarrar la toalla para secarse la cara, miró por encima de su hombro derecho en el espejo y vio que, en realidad, no estaba solo...

 Atisbó como algo o alguien se movía detrás de él. Un escalofrío recorrió su cuerpo, el temor se apoderó de él y comenzó a temblar, ese sudor frío y ese ardimiento interno regresaron, la garganta se le cerraba a consecuencia de los nervios. Intentó serenarse; acababa de despertar de un sueño muy lúcido y lóbrego, su estado mental estaba sugestionado y la percepción de la realidad se había vuelto caótica. Fue entonces, cuando decidió mirarse al espejo con calma, inspirando profundamente, contando hasta cuatro y soltando el aire lentamente, pero al contemplar de nuevo su reflejo, cual fue su sorpresa, de no ver nada extraño, él esperaba algo, no había sucedido ningún suceso fuera de lo común


, se tranquilizó.

 Se lavó los dientes y aseó, fue de nuevo hacia su cuarto para vestirse y sus ojos quedaron completamente abiertos ante la escena que estaba frente a él: Su figura acostada en la cama, durmiendo tranquilamente. 

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