viernes, 10 de abril de 2026

Despierta

 Camino entre arbustos, verdes y secos como mi interior. Voy decayendo como el sol de la tarde que se despide ante mis ojos, cegando mi oscuridad.

 No tengo rumbo, tan sólo dirección de pensamientos. 
 No tengo pena, tan sólo un dolor sumergido en melancolía, bella y serena. 
 En este desdoblamiento, la mente se mueve por dentro, agobiando a mis sentidos, que colapsan en un adiós que no se despide.
 
 ¡Despierta! Las sombras te observan.
 ¡Despierta! Tu eco es la niebla.

 Mis pies se hallan desnudos, la tierra mojada hunde el sufrimiento de piel y letargo; movimiento pesado y solitario, mis lágrimas creando el barro. 

 Voy vestido de halagos vacíos, buscando la esencia que languidece entre tanta multitud. 

 Intento coger fuerzas, pero mi cerebro no responde. Corre, corre, corre. Huele este petricor conmigo, siente este lamento y hazlo tuyo, recorramos juntos el laberinto de la miseria humana, tu miseria, la mía.

 ¡Despierta! La luz te grita a lo lejos.
 ¡Despierta! Tu ausencia es tu reflejo.

 Quiero sentir como la lluvia moja mi cuerpo, mientras abro mis brazos en cruz, cerrando los párpados, cae, cae cae. 

 No puedo avanzar, mi respiración es tan calmada, a la vez agitada en una ambivalencia de extrañeza. No soy yo, soy yo, pero... No soy yo. 

 Dime, ¿eres tú?

"Elva R." Fluir de conciencia.





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