Creo que nos perseguíamos mutuamente, no cabe duda de que yo había sido observada por aquel animal, pero su sonido me acariciaba.
Fue entonces cuando mi cabello se quedó enredado en una rama, intenté desenredarlo sin lograrlo, y allí quedé atrapada, de la manera más absurda, mientras pasos se acercaban a mí, suponía que aquello no era bueno, ya que, parecía ser una lentitud de caza, me estaba acechando y sigilosamente avanzaba en su afán por atraparme. Mi respiración se aceleraba cada vez más, agitando mis brazos tirando de mi cabello, hasta despegarlo de la carne sangrante. El corazón escapaba de mi pecho jadeante, y en un grito delirante pude vislumbrar unos colmillos afilados rozar mi piel, puse los brazos en cruz protegiendo mi rostro con los ojos cerrados fuertemente, pero... ¿Qué había sucedido? Nada me había mordido, sin embargo, notaba el olor a sangre y sentía cómo había algo sobre mí, me negaba a abrir los párpados, y cuando lo hice, ya nada fue igual...
Texto extraído del libro "Fluir de conciencia", de "Elva Raven"


No hay comentarios:
Publicar un comentario